Recorrer las letrinas mediáticas no resulta agradable. Conviene taparse la nariz para caminar entre recuas de chiflados que se regodean en el mal ajeno, y cuyo disfraz ideológico es solo una tapadera de intereses egoístas y de alarmantes dosis de insania, maldad, fobias, paranoia y fanatismo.
Ahora bien, si uno se pertrecha de humor puede disfrutar el hechizo de la hilaridad. Acabo de vivir uno de estos momentos mágicos al leer “El milagro económico irlandés”, artículo “profético” excretado en pleno gobierno aznarino en la web Libertad Digital.
De no ser por los perniciosos efectos de las drogas, recomendaría leerlo tras fumar un canuto. En sus líneas se asegura que Irlanda “se ha situado en una senda de prosperidad casi inalcanzable”. También se afirma que “la exitosa política económica irlandesa debe servir como ejemplo para nuestro país”.
El artículo se fundamenta sobre manidas frases engañabobos: “moderada carga impositiva”, “asombroso desarrollo”, “medidas liberalizadoras”, “abrir fronteras” (a los capitales, claro), “economía libre”, “alocada expansión del gasto público”, “frenar el gasto” “incentivar el crecimiento reduciendo impuestos”…en fin, los típicos mantras neoliberales que asocian lo público con una “carga”, “rigidez” o “presión” y lo privado con un “alivio”, “flexibilidad”, “crecimiento”, etc .
Algún día, la mayoría de la población aprenderá, por fin, que todo este lenguaje está al servicio de codiciosos sin escrúpulos para engaño de crédulos y soplagaitas. Deseo—aunque lo dudo—que ese día no llegue demasiado tarde.
Aquellas “profecías” de Libertad Digital, ¡cómo no! fueron jaleadas por la condesa Esperanza Aguirre. “El milagro económico irlandés tuvo su origen en políticas neoliberales”, afirmó inflamada de gozo hace poco. Rajoy, entre siesta y siesta, también loaba las virtudes de las “recetas liberales”. Pero tras los fuegos artificiales siempre queda la negra noche…
Y surge la pregunta, ¿cómo se lograron aquellos fuegos artificiales? Básicamente mediante la atracción de empresas extranjeras reduciendo salvajemente el impuesto de sociedades, facilitando la evasión fiscal, disminuyendo los tributos a los ricos, entregando el país a multinacionales, eliminando controles, reduciendo los salarios de los trabajadores, aniquilando la cohesión social… en suma, dar carta blanca a los bancos e hipertrofiar el sector financiero.
Como consecuencia de las “medidas liberales” millones de irlandeses deambulan hoy por las calles, sin cobertura social, alcoholizados, sin futuro. Los beneficios son disfrutados por multimillonarios muy, muy lejos de aquel país… ¡este es el modelo profetizado por la caverna mediática como una “senda de prosperidad inalcanzable” y por el cual suspira el Partido Popular! …Y esta es la negra noche que siempre queda tras los fuegos de artificio neoliberales.
Puede que algún día todos los ciudadanos se enteren de que en la economía siempre subyacen los intereses, los deseos, la codicia y la mano de los hombres. Y esto, evidentemente, hay que controlarlo porque no suele orientarse hacia el bien común. Lamentablemente, mucho me temo que la mayoría prefiera instalarse en el autoengaño o en la estulticia. Las últimas encuestas sobre intención de voto en España apuntan en esa dirección.
En realidad, el neoliberalismo cacareado por Esperanza Aguirre, Aznar, Rajoy, y los monosabios de la caverna no es más que la reproducción a gran escala del delito de estafa, esto es, la promesa de grandes beneficios, acompañada de unas ganancias iniciales, pero sin otra intención que arrebatar después mucho más de lo que se dio al principio. Cuando la víctima grita “me han timadooo”, ya es demasiado tarde. Los irlandeses comienzan a comprender el timo… los españoles llevamos camino de abismarnos en él.
Gustavo Vidal Manzanares es jurista y escritor




