miércoles, 6 de mayo de 2009

Estoy cansado

He de reconocer que no me encuentro en mis mejores momentos, al contrario estoy atravesando una de esas rachas en las que parece instalarse definitivamente el aburrimiento, la desilusión, la apatía, desgana, así como una absurda falta de sentido en mi vida…, y por mas que intento mirar hacia delante, uno se siente abandonado a su propia suerte, atrapado en medio de un túnel largo y oscuro, en el que parece imposible alcanzar a vislumbrar ese tenue rayo de luz que te da fuerza para enfrentarte a la cruda realidad con ilusión.

A veces pienso que cada vez me siento mas alejado de los seres humanos, y valoro mas “mi soledad e independencia… parcial”, necesitando de mucho esfuerzo para no perder el ánimo.

En el poco tiempo de que dispongo actualmente, intento reflexionar, y creo que varios son los motivos, que me han llevado a esta situación, espero que pasajera …, entre otros cambios en ámbito laboral, proyectos personales frustrados, falta de espacio vital el cual considero que es imprescindible para desarrollarse como persona.

Cuando no me encuentro muy inspirado, y en el trabajo dispongo de algo de tiempo, para matar el rato como se suele decir, me pongo a navegar por Internet. Ayer visitando el blog de Ramón, al que tuve la ocasión de conocer cuando montábamos en bicicleta, aunque por poco tiempo, rápidamente inició la aventura de conocer el mundo en bici, y desde entonces solo se de él a través de su blog, y encontré algo con lo que creo que me identifico plenamente, se lo copio por que creo que resulta muy interesante:

Estoy cansado

Estoy cansado que la felicidad este condicionada por el cantidad de cifras que displaya un cajero automático. Porque en este mundo la felicidad se guarda en cajas fuertes.

Cansado de los ubicuos medios de comunicaciones que propagan sus mentiras a través de las películas, la televisión, la radio y los deportes organizados; un medio que activa el necesario control de pensamiento. Este tipo de ocio enjaula al hombre en su propia casa, manteniéndole fuera de las calles. Se pierde la interacción con las personas, no hay critica, ni aprendizaje, ya que todos los individuos manejan la misma información.

Cansado de los sistemas educativos capitalistas, instrumentos de control de la juventud que emplean inteligentes mecanismos para apoyar el statu quo actual. Se evitan los temas controvertidos como la concentración de riqueza, el control de los medios, las multinacionales, el daño medioambiental, la religión, etc., etc. Se excluyen los puntos de vista de las minorías étnicas y los países subdesarrollados.

Cansado de ver como la televisión, las consolas y la calle educan a nuestros hijos. Donde los padres creen que educar y enseñar a pensar a sus hijos se puede hacer de lunes a jueves de 6 a 8 porque simplemente les viene bien.

Cansado de ver como a los niños se les enseña a ser egoístas y competitivos. Padres obnubilados que crean monstruos egoístas, caprichosos, egocéntricos, irritables y violentos; acostumbrados a ver satisfechos todos sus deseos de forma instantánea, sin instrumentos para afrontar la más leve frustración.

Cansado de ver los centros de estudio como meros campos de batalla donde se cataliza la falta de autoridad concebida de la reinante crisis familiar actual.

Cansado de ver tanto miedo por perder el empleo, perder los ahorros, perder los amigos. Miedo al plan de pensiones, al cambio climático, la violencia. Cada día viendo el fin del mundo por televisión. Miedo, miedo, miedo

Cansado de ver como la gente lucha en una jungla muy peligrosa, pero donde abunda el espacio y el alimento. Donde la comida que escasea en África caduca en armarios y frigoríficos.

Cansado de oír a la gente como se jacta de su felicidad dentro de una sociedad enferma donde proliferan las enfermedades como el alcoholismo, anorexia, bulimia, los atracones y la obesidad. Donde las drogas de síntesis suponen uno de los mas graves síntomas de que esta sociedad esta en decadencia. Todo viene a causa de una vida frustrante y vacía donde se hace necesario huir de la paupérrima realidad, cuya idea de felicidad se reduce a comprar productos innecesarios que acaban por hacernos padecer insomnio.

Cansado que los libros de literatura universal, de historia, pintura, arte, al igual que los DVD de cine y música cojan polvo en un suntuoso mueble de pared.

Cansado de ver que a nadie parece importarle el mundo que dejaremos a nuestros hijos. Donde el hombre en su camino a la evolución ha perdido la razón.

Vuelvo a casa... pero estoy cansado.

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